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“Si he conseguido saber tantas cosas es porque he tenido la fortuna de caminar a hombros de gigantes”


Isaac Newton


“Creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado”: así define la RAE la palabra innovación. Y nos parece obvio, ya que todos creemos saberlo de antemano. Porque en efecto vivimos en un mundo de mercados y productos nuevos que saltan a la palestra a diario. Y entre tanta maraña de términos que revolotean alrededor se nos olvida cuestionarnos su validez, dando por sentado el hecho de que porque algo sea nuevo ya es bueno.


Antes de hablar de innovación, ¿recordamos dónde están los pilares de nuestro conocimiento? Porque si para innovar hay que pensar, alguien nos tuvo que enseñar a hacerlo en algún momento. Volvamos pues al principio.


La escuela y los sistemas educativos, manteniendo el sustrato necesario para elaborar cualquier conocimiento, también han evolucionado a lo largo del tiempo. Según el profesor Gregorio Luri, doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona y licenciado en Ciencias de la Educación, es preciso defender la innovación crítica porque:



  • Muchas de las cosas que se nos presentan como innovadoras, de innovadoras no tienen nada.

  • El que las ideas sean antiguas no evita que sean buenas.

  • Muchas de las ideas que hoy se presentan como innovadoras pueden ser buenas pero no nuevas

Desde el mundo educativo el concepto de innovación se analiza al compás de la propia enseñanza y nos deja algunas conclusiones:



  • Parece que las ideas innovadoras no precisan ser argumentadas.

  • Lo bueno necesita justificación; lo nuevo no.

  • El “learning by doing”que se ha apropiado la escuela innovadora actual, tiene más de cien años, así que no es tan nuevo…

  • El argumento central de la “escuela innovadora” tiene 60 años: el siglo XXI ha vivido unos cambios tan veloces que a su vez han generado retos novedosos que aún no conocemos. De modo que tenemos que ser capaces de enfrentarnos a problemas nuevos.

Muchas son las razones que nos pueden llevar a innovar pero solo una la que nos puede ayudar a conseguirlo: nuestro conocimiento y la educación recibida. Y en esto se sigue trabajando hoy en día; desarrollando una didáctica de la atención y consiguiendo un dominio de ésta profundo y sostenido.


Es importante conocer el medio en el que se mueven los niños que son ya los innovadores del mañana. Estimular, nutrir y cultivar su conocimiento a través de la educación, dirigiendo y encauzando; moldeando y formando, para conseguir desarrollar unos hábitos que ordenen nuestra vida.


Orden Rutina Disciplina Voluntad


Todos podemos aprender si sabemos cómo hacerlo. El profesor Luri nos enseña que:



  • No hay nada en el conocimiento que le impida ser transmitido.

  • Para conocer hay que saber.

“Todo el saber que nos precede no está eliminado en absoluto por las últimas investigaciones, precisamente porque está sustentado en un saber básico. La escuela que realmente quiera innovar tendrá que plantearse realmente en serio qué es ese saber básico” (G. Luri)